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En defensa del sector cárnico

14/01/2022

El sector cárnico ocupa un espacio clave no sólo en nuestra alimentación, sino también en la economía de nuestro país. La cuarta posición, por detrás de la industria automovilística, la del petróleo y combustibles y el suministro de energía y junto a sectores como las industrias química o metalúrgica. Es, además, un sector generador de empleo y oportunidades e impulsor de fuertes compromisos medioambientales con resultados contrastables.

La calidad de nuestros productos cárnicos y el rigor y la seriedad han conseguido dotar  a esta industria de una excelente imagen en los mercados exteriores hasta el punto de situarnos por delante de otros países como EEUU en mercados tan complejos como el chino.

Con estas premisas, es evidente que en la Asociación de Industrias Cárnicas de Asturias (ASINCAR), no compartimos las declaraciones realizadas recientemente por el ministro de Consumo, Alberto Garzón, al diario británico The Guardian en las que cuestionaba aspectos como la calidad y seguridad de los productos cárnicos exportados por empresas españolas.

La industria cárnica española se ha vuelto a consolidar en 2020 como el sector de mayor importancia dentro de la industria de alimentación y bebidas, con una cifra de negocio de 27.959 millones de euros, lo que supone el 22,2% de todo el sector alimentario español tal como se desprende de los datos aportados por la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE).

Estas cifras son el reflejo de la buena marcha del sector en nuestro país. En España, la industria cárnica está integrada por 3.000 empresas ubicadas principalmente en el medio rural y entre las que se encuentran salas de despiece, mataderos e industrias de elaborados, con una base muy importante de pequeñas y medianas empresas de accionariado familiar, incluso grandes grupos empresariales, algunos de ellos líderes a escala europea. Es, además, el primer empleador de toda la industria agroalimentaria con más de 100.000 empleos directos. El sector representa una cifra de negocio de 27.000 millones de euros, más del 22% de todo el sector alimentario español, lo que se traduce en el 2,4% del PIB total español, según indica la Federación Empresarial de Carnes e Industrias Cárnicas (FECIC).  

Si nos centramos en Asturias, el sector cárnico factura unos 100 millones de euros anuales, cuenta con unas cien empresas y da empleo a 1.200 trabajadores directos. Hay que tener en cuenta al sector primario que colabora al sostenimiento y arraigo de población en el medio rural, siendo guardianes del entorno y fundamentales en la cadena productiva de Alimentos del Paraíso.

Desde hace cientos de años, el modelo de producción cárnica de nuestra región es una referencia por su compromiso con la sostenibilidad y respeto con la naturaleza. Debemos sentirnos orgullosos de contar con un producto de excelente calidad, equilibrado nutricionalmente e idóneo para una dieta saludable. Este es uno de los factores que determina los grandes éxitos obtenidos en mercados nacionales e internacionales.

Los productos cárnicos que se elaboran en Asturias se producen bajo los más estrictos estándares de calidad y seguridad alimentaria y llevan asociado un modelo de producción artesanal, en el que se cuidan aspectos como la tradición, los valores asociados a nuestra gastronomía y a nuestra cultura. Estos productos se venden además bajo una marca de garantía certificada como es el caso del chorizo y la morcilla asturiana, certificada también como Alimento del Paraíso Natural con la que se garantiza a los consumidores en todo momento que el producto que están consumiendo es en realidad asturiano y tiene una calidad controlada. Contamos también con un producto único y cada vez más conocido y apreciado como el Chosco de Tineo protegido por una IGP. Y con una producción modélica y de calidad de carne de ternera que está protegida y avalada por una IGP.

Y no nos olvidemos del carácter innovador del sector en Asturias, que cuenta con el Centro Tecnológico Agroalimentario ASINCAR que permite a las empresas avanzar en el desarrollo y la innovación, en el ámbito de la transformación digital, la seguridad alimentaria y la mejora de los productos para adaptarlos a nuevos hábitos de consumo. En nuestra comunidad autónoma se está desarrollando un enorme trabajo para producir alimentos de la forma medioambientalmente más respetuosa, adaptando el uso de estos productos a  nuevos usos culinarios e incorporando productos tradicionales en la gastronomía.

El sector cárnico es, por tanto, futuro y nuestros políticos deben comprometerse con él.

 

Fuente: LNE